Die in the Dungeon aterriza en un espacio que la mayoría de los jugadores ya entienden, pero no se queda ahí por mucho tiempo. Sobre el papel, se trata de un juego de construcción de mazos roguelike por turnos del estilo de Slay the Spire 2. Avanzas con cada partida, creas tu propia configuración, eliges mejoras e intentas que no te eliminen antes del jefe final. Te suena familiar. La diferencia es que esta vez tu "mazo" no está hecho de cartas. Está hecho de dados.
Esto lo cambia todo. En lugar de robar cartas y jugarlas, tiras dados y los colocas en una pequeña cuadrícula. Cada dado hace algo diferente dependiendo de su tipo y valor (ataque, defensa, curación, potenciadores) y el lugar donde lo coloques importa. Algunos dados potencian a los que están junto a ellos, otros activan efectos en función de su posición, y de repente cada turno parece un pequeño puzzle que intentas resolver bajo presión. No sólo juegas con lo que has sacado, sino que construyes un tablero, estableces cadenas y sacas el máximo partido de cada tirada. Es mucho más interesante que la mayoría de los juegos de construcción de mazos, y ahí es donde encaja.
Las tiradas son rápidas, las decisiones son constantes y la sensación de "sólo un intento más" golpea fuerte una vez que empiezas a desbloquear nuevos dados, reliquias y mejoras. Hay suficiente aleatoriedad para que las cosas sigan siendo impredecibles, pero suficiente control para que cada error parezca culpa tuya.
La versión completa ha llevado las cosas aún más lejos con un sólido lote de novedades. Un nuevo personaje jugable cambia la forma de abordar las partidas, mientras que el nuevo sistema de paradas añade otro nivel a la sincronización del combate y la defensa. Además, ahora el personaje progresa, por lo que tus partidas se convierten en algo más adictivo que volver a empezar desde cero cada vez.
La versión 1.0 también añade un nuevo jefe final, un nivel de dificultad más alto (D8), más entradas de códice e incluso un "final verdadero" para la aventura. Da la sensación de ser una versión completa y no sólo una versión de acceso anticipado.
Está claro que a los jugadores les gusta. Las críticas han sido "muy positivas" y la mayoría de los elogios se centran en lo mismo: el sistema de dados funciona. Es fácil de entender, pero tiene mucha profundidad cuando empiezas a experimentar con combinaciones y sinergias.
Si te gustan mínimamente los roguelikes o los deckbuilders, éste es uno de esos juegos que merece la pena probar. Y si estás pensando en hacerte con él, echa un vistazo a nuestra herramienta de comparación de precios para encontrar la mejor oferta para Die in the Dungeon antes de comprarlo.
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